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Venezolanos

Migrantes venezolanos se entregan en la frontera como última esperanza para ingresar a EEUU

Jimmy Muñoz se acaba de entregar a la policía de fronteras de Estados Unidos tras cruzar el Río Bravo desde México. Su silueta se dibuja a lo lejos, en medio de un llano verde. Ahora camina hacia un punto de control donde decidirán su suerte.

“Tengo la esperanza de poder quedarme en este país”, dice este ecuatoriano de 29 años. “Pero estoy con dudas y miedos de que me acepten”, agrega, mientras señala un toldo color naranja a unos 300 metros de distancia, donde se ve una multitud.

Si bien ya se encuentra suelo estadounidense, cerca de la ciudad de Brownsville, Texas, tiene al frente un alambrado de púas y, luego, un cerco metálico de unos cuatro metros de alto.

En Brownsville, el flujo de migrantes que cruzan desde la vecina ciudad mexicana de Matamoros no se detiene. En los alrededores, vehículos militares están desplegados.

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