Las calles estaban tranquilas en la mañana, pero las autoridades permanecían alerta ante la posibilidad de otro brote de saqueos e incendios provocados.
La ciudad se encuentra bajo un toque de queda desde las 10 p.m. a las 5 a.m., todas las escuelas públicas no abrieron sus puertas y los Orioles de Baltimore cancelaron su partido del martes por la noche en Camden Yards. Elementos de la Guardia Nacional equipados con cascos rodearon el ayuntamiento, resguardados tras barreras de metal.
"No vamos a permitir que se repita lo que ocurrió anoche", afirmó el gobernador Larry Hogan tras visitar un vecindario de West Baltimore en el que había automóviles quemados y ventanas destrozadas en esta ciudad de Maryland. "Vamos a asegurarnos de que encarrilamos de nuevo a Baltimore".