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La violencia ya había ensombrecido la política estadounidense mucho antes del atentado contra Trump

BUFFALO, Nueva York, EE.UU. (AP) — Mucho antes de que un francotirador disparara e hiriera al expresidente Donald Trump, la violencia política ya había sacudido a Estados Unidos.

Varios congresistas han sido baleados. El personal de un legislador de Virginia fue atacado con un bate de béisbol. En Louisville, una bala rozó el suéter del alcalde luego de que alguien irrumpiera en su oficina de campaña. Alguien colocó un dispositivo de seguimiento en el vehículo de la alcaldesa de Reno. Funcionarios de Carolina del Sur recibieron amenazas de muerte relacionadas con una planta de paneles solares. Y en las afueras de Buffalo, un hombre arrojó una bomba casera falsa por la ventana de la casa de una candidata a secretario del condado, con un mensaje en el que se leía: “Si no abandonas esta contienda, la próxima bomba será real”.

“Hay gente que se me ha acercado y me ha dicho: ‘Me planteé postularme a las elecciones municipales, pero no podía imaginarme a mi familia pasando por lo que tú pasaste, así que decidí no hacerlo’”, dijo Melissa Hartman, quien fue el blanco de la bomba casera y se postuló como candidata a secretaria del condado después de haber fungido como supervisora municipal en Eden.

El atentado contra la vida de Trump fue el último y más sorprendente ejemplo de la violencia y del acoso político que se vive cíclicamente en todo Estados Unidos, sacudiendo los cimientos de la democracia y causando gran consternación por el deterioro del ambiente a medida que se acerca el día de las elecciones. Trump y el presidente Joe Biden hicieron sendos llamados a la unidad tras el tiroteo, y el presidente dijo a la nación: “No podemos permitir que se normalice la violencia”.

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