Comercio 19 agosto 2020

Desalentador panorama

El impacto de los posibles cierres supera los $1,000 millones

Un cierre comercial más restrictivo tendría el efecto de acelerar la desaparición de miles de negocios que hoy intentan adaptarse a la nueva realidad económica y a un ambiente hostil para hacer negocios, según se desprende del más reciente análisis comisionado a la firma Inteligencia Económica por el Centro Unido de Detallistas (CUD).

Asumiendo que 10,000 comercios pequeños sean afectados por un nuevo cierre debido al Covid-19 —de un mes y medio a dos meses—, la pérdida potencial sería de $212.9 millones y si se suman otros 5,000 comercios medianos —cuyo potencial de pérdida sería de $816.4 millones— la pérdida combinada sería de $1,029 millones en ese periodo, cifra similar a las pérdidas registradas en el primer cierre.

El problema se agrava cuando —acorde con una encuesta realizada por Inteligencia Económica— el 43.5% de las pymes ve la radicación de quiebra como una opción real para sus negocios si la economía no logra repuntar.

Para el economista Gustavo Vélez, esta tendencia a la baja en las ventas va a redundar en una reducción del ecosistema de los detallistas, que representan 124,000 empleos directos. Acorde con sus estimados, se proyecta el cierre de un 25% de estos negocios —que actualmente alcanzan los 45,000—, lo que representaría unos 11,250 establecimientos comerciales menos y la pérdida de alrededor de 31,000 empleos directos.

“El sector no aguanta otro cierre. Hay que revisarlo todo. Muchos comerciantes ya agotaron las ayudas que se le proveyeron durante la pandemia —como los préstamos para retener nómina— y muchos empleados del sector privado ya agotaron sus ahorros y las pocas ayudas que fluyeron del gobierno, especialmente los $1,200. Todavía miles de los nuevos desempleados por la crisis del Covid-19 intentan recibir las ayudas del desempleo, ya que no pudieron vencer las interminables filas para acceder a ellas”, sostuvo el economista.

“Un segundo cierre debilitaría a más comercios provocando quiebras, pérdida de empleos y reducción de ingresos al fisco y a los municipios, que ya enfrentan problemas fiscales. Abriría el espacio para que Amazon y otras empresas de venta digital desplacen al comercio local y atrasaría la recuperación de la economía, que depende cada día más de los comercios de capital local”, detalló.

Para Vélez, la nueva orden ejecutiva tiene que ser una más analizada, ya que entiende no se pueden seguir revirtiendo las aperturas porque se genera incertidumbre y se reduce la confianza del consumidor, principalmente cuando la narrativa del contagio es muy pesimista. “No existe manera en que la economía local pueda recompensar los tres meses que permanecimos cerrados. Este año calendario terminamos en negativo 5% a 6%. Hay que dejar la ambivalencia. El Covid está ahí y hay que hacer un esfuerzo inteligente y cooperativo, no uno sensacionalista”, enfatizó.

Con ello coincide el economista José J. Villamil, quien entiende que a medida que pase el tiempo la brecha en ventas entre los grandes y pequeños negocios se seguirá ampliando, lo que traerá un cambio en la estructura de mercado. “Vamos a terminar con un mercado de venta al detal más concentrado. El pyme no tiene la capacidad de capital ni las cadenas de abastos aseguradas como las grandes cadenas. A la larga no va a poder aguantar el empuje, máxime cuando las ayudas tanto a nivel comercial como personal ya llegaron a su final”, indicó.

En tanto Jorge Argüelles, presidente del CUD, aseguró que el impacto de la reducción en ventas como consecuencia del Covid-19 ya se ha estado experimentando con cierres de negocios o reducción de operaciones y empleos. Explicó que los cierres comerciales o la reducción de capacidad limita el número de consumidores circulando por los negocios, quienes son los que realizan las compras por impulso, que representan un alto porcentaje del total de las ventas al detal.

“No se puede seguir culpando a los comercios, quienes en su mayoría están cumpliendo con los protocolos. Hay que empezar a intervenir también con los ciudadanos particulares, las autoridades tienen que hacer cumplir la ley”, afirmó.

Ventas en picada

Aunque las estadísticas de las ventas al detal tienen un atraso de tres meses, las más recientes —que corresponden al mes de abril— reflejan una merma de 55.8% en comparación a abril de 2019 y en el acumulativo la reducción figura en 19.7%.

Al comparar abril de 2019 con el mismo mes de 2020, las ventas en los pequeños negocios se redujeron en 73.4%, en los medianos en 86.1%, en los grandes que no son cadenas en 51.1% y en las grandes cadenas en 39.9%. Los únicos sectores que reflejaron alza fueron los supermercados y farmacias.

Fuente: elvocero.com

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