Al cumplirse este sábado 30 años exactos del fusilamiento en La Habana del general Arnaldo Ochoa, el coronel Antonio de la Guardia, el mayor Amado Padrón y el capitán Jorge Martínez, un jurista cubano exiliado reduce a una ecuación simple la llamada Causa Número 1 de 1989, que además llevó a la cárcel a una docena de oficiales del Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas.
A 30 años del fusilamiento de Ochoa: "Fue un asesinato judicial para silenciarlos"
“Fue un asesinato judicial, y un asesinato judicial solamente se justifica para silenciar a alguien”, dice el jurista Miguel Fernández-Díaz. “A los que creían que estaban trabajando para el Comandante en Jefe les perdonaron la vida. Pero a los que sabían a ciencia cierta que estaban trabajando para el Comandante en Jefe, a esos había que silenciarlos”.
Martínez, ayudante personal de Ochoa, había viajado a Colombia con pasaporte falso para reunirse con el líder del Cartel de Medellín, Pablo Escobar. Entre los altos oficiales que fueron a la cárcel está el general Patricio de la Guardia, hermano gemelo de Antonio y cuya sentencia de 30 años expiró hace un mes. Pero no hay confirmación de que ya esté libre.