Daniel, de 25 años, moldeó su hermoso cuerpo en un gimnasio para ser más atractivo a sus clientes. Con persistencia y contra fastidios de la policía logró su anhelo de abandonar la isla.
A la caza de turistas en Boca Ciega
En Cuba el delito acoso al turista impide relacionarse con extranjeros y la prostitución está prohibida, pero jóvenes entre diecisiete y veintiocho años se dedican a "pescar" los puntos en las playas al este de La Habana.
El joven pinguero –cubanismo aún no oficializado por la Real Academia de la Lengua– cuenta que gustó a un vejete ruso turista: "Fue en Boca Ciega. Me ayudó. Cumplió su palabra llevándome para su país. Regresamos como turistas cada verano. Ya no tenemos problemas para alquilarnos en un hotel. Antes no podíamos".
Boca Ciega, arenal de la cadena de playas del litoral norte al este de La Habana trasciende como santuario gay semi tolerado, esencialmente de cientos de homosexuales masculinos.