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Gay

Adolescentes para turismo gay

Lisdany, de 17 años, confiesa que sus padres saben de su "oficio" y no tiene conflictos porque en un día gana "más que un médico en un mes".

No son pocos los sitios digitales de viaje y blogs de tema gay que comienzan a recomendar la visita del cabaret Las Vegas, situado en la calle Infanta. Este centro nocturno, muy cercano a La Rampa y el Malecón, se ha convertido en visita obligatoria para aquellos extranjeros que viajan a La Habana con el único fin de hacer turismo sexual. A la vez, el lugar ha generado un micromundo peculiar muy difícil de comparar con otras realidades en apariencias similares.

Alrededor de Las Vegas todo transcurre como en una dimensión diferente, paralela a los otros contextos habaneros de la prostitución masculina, el proxenetismo y las drogas. Por ejemplo, los cuerpos de jóvenes y adolescentes se venden a precios hasta diez veces por encima de lo que suelen cobrar los llamados "pingueros" en cualquier otro lugar de La Habana; o los alquileres por horas, clandestinos, redoblan y hasta triplican las tarifas, debido a la altísima demanda de quienes acuden al lugar para gozar de la usual "tolerancia" de una zona donde la policía pocas veces interviene, a no ser por una riña o un hecho violento relacionado con el pandillerismo.

Según Juan Carlos, de 23 años, las áreas cercanas al cabaret Las Vegas son una zona de "pesca fácil" donde, al menos él, puede irse todos los días con 50 y hasta 100 dólares sin mucho esfuerzo:

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