Comprar una casa es una de las mayores aspiraciones de los cubanos, que ven cada vez más lejano ese sueño en medio del auge turístico que ha vivido la Isla en los últimos tres años, cuando el acceso a servicios, productos y viviendas se ha vuelto prohibitivo para la gran mayoría, reporta EFE.
Altos precios y burbuja inmobiliaria, otra cara del boom turístico en Cuba
Muchas personas, con salarios estatales que apenas superan los 30 dólares mensuales, no pueden pagar los miles de dólares que cuesta hoy una vivienda, ni los cientos que vale un alquiler en La Habana, donde un estudio pequeño de una sola habitación se renta por 250 dólares al mes.
En la Isla una cena en un restaurante privado o "paladar" frecuentado por turistas puede significar el ahorro de varios meses para un médico, un abogado o científico, en el rango medio de los asalariados en Cuba.