La mayoría de los cubanos nacieron después de 1959, de manera que solo conocen las fiestas de fin de año por las historias de los abuelos. En ocasión de la celebración, llegaban los parientes de distintos lugares del país a casa de la abuela o la madre. La cena y las fiestas de fin de año se hacían según las posibilidades económicas, con la alegría de compartir en familia y las amistades más cercanas. Se comía lechón asado, congrí, yuca, ensaladas, manzanas, peras, uvas, higos, dátiles, avellanas y nueces. Posiblemente se disfrutaba de una parranda o un carnaval. Se compraban los regalos para el Día de Reyes, y las familias más pobres construían juguetes de madera y lindas muñecas de trapo, o reparaban la bicicleta del mayor para que los Reyes se la dejaran al más pequeño.
Añoranza por un fin de año "a lo cubano"
Se comía lechón asado, congrí, yuca, ensaladas, manzanas, peras, uvas, higos, dátiles, avellanas y nueces. Posiblemente se disfrutaba de una parranda o un carnaval.
Pero las tradiciones se mandaron a bolina por decisión del Comandante en Jefe. Los parientes tienen dificultad para trasladarse y muchísimos se fueron al Norte. La comida se racionó, aunque se vendía carne de puerco por la libreta de racionamiento, los arbolitos y el nacimiento se prohibieron, y los Reyes Magos no traían juguetes, sino que los padres hacían largas colas, quizás acompañados por los niños, para comprar con los cupones el juguete básico y adicional. Las ilusiones perdidas, pero todo eso ya se superó.
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