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Cuba

Así es la fiesta del agua en El Mejunje: la Ibiza improvisada de Cuba

"A mí me gusta que ponen cualquier tipo de música y las posibilidades económicas también influyen. Irnos para la playa nos cuesta más"

VILLA CLARA.- El calor del ambiente casi puede empacarse en bolsas. El sol pareciera mantenerse en posición vertical, aun cuando el reloj marca las tres de la tarde en Santa Clara, Cuba. Del parque hacia abajo circula una turba acelerada de gente vestida con ropa de baño: sombreros, pañuelos, chanclas, trusas de todos los colores. A más de cincuenta kilómetros no existe asomo de aguas salobres. Solo queda cerca, muy cerca de allí, los afluentes putrefactos de un río en desuso.

En un perímetro pequeño, que no sobrepasa los 150 metros, se han acumulado más 200 personas. A la entrada de El Mejunje, el sitio inclusivo y diverso del centro de Cuba, se divisa una extensa y desorganizada fila que cubre toda la acera de la cuadra. Dentro, los concurrentes se respiran encima, bailan en un espacio reducido mientras reciben una ducha constante que proviene de las mangueras agujereadas y dispuestas entre los árboles del lugar.

Hace años que Ramón Silverio, fundador y director de El Mejunje, decidió organizar un convite para el verano al que bautizó como Fiesta del agua, alternativa para muchos jóvenes que no pueden pagar la entrada a piscinas, ni campismos, ni planificar viajes a la playa más cercana.

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