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Cuba

"Bullying" en Cuba: epidemia sin terapia

Muchos niños y adolescentes manifiestan abierto rechazo a la escuela debido al acoso escolar.

Leticia lleva de la mano a su espigada hija de trece años, que repite: "¡Mami, vámonos, no quiero entrar! ¡Vámonos!" La niña no dirá que, sentado detrás de ella, otro adolescente le pincha con la punta afilada del lápiz, hala la trenza, registra la mochila y la molesta durante los interminables cincuenta minutos que dura un turno de clases.

La niña no se queja al profesor, piensa en la reprimenda u otro castigo "por el mal comportamiento en el aula" y que no obtendrá ayuda. Durante el receso se suman otros condiscípulos para molestarla, pero nada ni nadie la defienden.

Aunque el bullying –como se llama en inglés este fenómeno– no es exclusivo de la isla y hasta Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) presume que las estadísticas de algunos países sobre denuncias de acoso infantil y escolar son mucho más elevadas que las cuantificadas, llama la atención que un problema tan universal Cuba lo pase por alto. Ni se menciona en claustros de profesores ni en las reuniones mensuales de profesores con los padres de alumnos.

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