Hierro forjado en los barandales, azulejos con estampados de coquetas flores rosadas, techos de altísimos puntales, espaciosos arcos de medio punto y escalones revestidos en mármol. Los vecinos y la leyenda aseguran que fue la residencia de una marquesa.
Casas alguna vez señoriales de La Habana Vieja se desmoronan mientras residentes temen al derrumbe
Pero todo lo demás es un caos: las raíces de un árbol salen por un baño improvisado, los pájaros hicieron nidos, las cubiertas del primer y el segundo piso fueron apuntaladas, cascotes de escombros y arenilla fresca están regadas aquí y allá. Las paredes se ven ladeadas y la fachada desapareció completamente dejando expuesto un patio donde cuelgan ropas recién lavadas.
Seis familias, unas 17 personas, viven en este edificio de La Habana Vieja, similar a muchos, otrora lujosos, convertidos en vecindades con colapsos parciales (aleros, balcones, partes del techo) en años recientes o visible peligro de derrumbe total. A escasos 100 metros, la caída de un edificio como éste, sobre la misma calle Villegas, dejó a comienzos de este mes tres muertos, entre ellos, dos rescatistas; la semana pasada otro derrumbe se cerró con dos heridos.
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