LA HABANA, Cuba. – Con relativa frecuencia los medios informativos nacionales hacen referencia al envejecimiento de la población, los comentarios y valoraciones oficiales sobre este complejo asunto no demuestran una conciencia clara ni una sensibilidad definida con un tema de trascendencia y repercusiones preocupantes a muy corto plazo.
Con más años y menos esperanza
Las manifestaciones evidentes de la profunda crisis demográfica que enfrentamos demuestran que por primera vez en nuestra historia la población cubana se encuentra en un franco periodo de estancamiento con una fuerte tendencia a la disminución. El éxodo ininterrumpido de personas en edad fértil y la muy baja tasa de natalidad de las últimas décadas complican sobremanera el panorama demográfico actual y sobre todo futuro de la Isla.
Con su natural perspectiva cínica e indolente de la realidad las autoridades cubanas repiten sin sonrojo que nuestra situación demográfica se identifica con la de los países altamente desarrollados. Desconocer como el altísimo costo de la vida, el bajo poder adquisitivo, la escasez de renglones de primera necesidad, la crisis habitacional y la falta de horizontes y perspectivas de vida que condicionan la vocación migratoria de los cubanos en edad fértil, constituyen las causas fundamentales del estancamiento demográfico, implica una irresponsabilidad tan grande como la de no crear las condiciones de transformación y desarrollo socioeconómico que coadyuven a eliminar esas causas.