Desde el anuncio del restablecimiento de lazos diplomáticos entre Estados Unidos y Cuba y la eliminación de algunas de las sanciones de Washington, el interés por todos los activos de Cuba ha aumentado, incluyendo la deuda cubana impaga desde los años 80, que ahora está mayormente en manos de fondos que se especializan en obligaciones en dificultades.
"Toda clase de gente que quiere comprar deuda cubana está tocando a nuestra puerta", dijo a Reuters Nicholas Berry, presidente del directorio de la firma británica Stancroft Trust, que empezó a acumular su tenencia de deuda de Cuba impaga hace 16 años.
Cuba ha tenido cerrado el acceso a los mercados financieros globales por décadas. Pero partes de su deuda en moratoria y préstamos no reestructurados han sido negociadas entre un pequeño grupo de tomadores de riesgos con la esperanza de una solución.