La crisis energética en Cuba ha alcanzado niveles críticos, obligando a la población a adoptar medidas alternativas para satisfacer necesidades básicas como la cocción de alimentos. Los apagones prolongados y la escasez de gas licuado han llevado a muchos cubanos a recurrir al uso de carbón y leña para cocinar, una práctica que se había reducido en décadas anteriores.
Crisis energética en Cuba obliga a la población a cocinar con carbón
Apagones de más de 20 horas diarias y escasez de gas licuado llevan a los cubanos a métodos tradicionales de cocción, reflejando la gravedad de la situación energética en la isla.
En diversas regiones de Cuba, especialmente en áreas alejadas de la capital, los cortes de electricidad pueden extenderse por más de 20 horas diarias. Esta situación se debe, en gran medida, a la salida de servicio de nueve unidades termoeléctricas, lo que ha generado un déficit de generación superior a 1,000 MW diarios. La escasez de combustible agrava aún más la crisis, afectando la operación de generadores diésel que podrían suplir parcialmente la demanda energética.
La falta de electricidad ha transformado la rutina diaria de los cubanos. Sin acceso confiable a energía eléctrica, actividades esenciales como la conservación de alimentos, el acceso a agua potable y la comunicación se han visto seriamente afectadas. La escasez de gas licuado ha obligado a las familias a buscar alternativas como el carbón o la leña para cocinar, métodos que implican riesgos para la salud y el medio ambiente.
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