ver más
Eliecer Avila

Crónica de una visita postergada a Jagüey Grande

En la tarde del viernes pasado mi esposa Rachel y yo nos dirigíamos a la ciudad de Jagüey Grande, en la provincia de Matanzas. Allí nos esperaban varios amigos para pasar un fin de semana juntos, entre conversaciones y proyectos.
Veríamos a Alexey, mecánico de motos y genio de las computadoras, además de a Carlos Raúl, un pastor joven que destaca por su carácter y sus principios. Sin embargo, la proyectada escapada terminaría muy alejada del plan inicial y no por nuestra voluntad.

Antes de salir de casa, enfrentamos algunos problemas organizativos. Habíamos adoptado nuestra segunda perrita la noche anterior y estaba en muy mal estado. Por otro lado Rachel tenía que trabajar hasta pasada las cinco y tuvo que hacer una carrera maratónica para cumplir con sus responsabilidades y llegar justo a tiempo para partir. Aún así, la suerte parecía estar de nuestro lado y atrapamos rápido una guagua a la salida de La Habana.

Por el camino planeamos conocer también Playa Larga y disfrutar de un descanso. Pero una patrulla de carreteras y dos agentes de la Seguridad del Estado truncaron nuestras ilusiones, cuando detuvieron a la entrada de Jagüey Grande el ómnibus donde viajábamos.

Una patrulla de carreteras y dos agentes de la Seguridad del Estado truncaron nuestras ilusiones

Dejá tu comentario