Para el 20 de julio, Norge piensa estar bebiendo café cubano en Versalles mientras funcionarios de la autocracia de Castro con sus guayaberas blancas y estadounidenses con cuello y corbata, escuchan sus himnos nacionales y observan cómo izan las respectivas banderas en sus sedes diplomáticas de Washington y La Habana.
Cuba-EEUU: embajadas y cubanos de a pie
El aumento del número de cubanos que llegan sin papeles a Estados Unidos, debido al anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas, es tan elevado que los servicios de asistencia social en la Florida no dan abasto.
Desde hace un par de meses, junto a un grupo de amigos traman una salida ilegal por la costa norte de la isla. Días antes de tirarse al mar en una chalupa de metal con motor diesel, Norge consultó con su santera si la suerte estaba de su lado. En un tablero de madera la mujer tiró varios caracoles y le dijo: "Ahora es el momento". Entonces los balseros aceleraron sus planes.
"Después que se restablezcan las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, la Ley de Ajuste tiene los días contados. Hay que apresurarse. Yo no tengo familia en la 'yuma'. Pero ya la naranja aquí no suelta zumo. Esto está en candela, como siempre. Para el 20 de julio espero estar jugando dominó en Miami", señala Norge con optimismo.