El Capitolio, uno de los edificios más vistosos de La Habana Vieja, con su cúpula laminada en oro e inspirado en su homólogo de Washington, dejó de ser sede del legislativo y aunque sus oficinas albergaron por décadas a la Academia de Ciencias cubana y a un ministerio, su deterioro se hizo notable.
En marzo, coincidentemente con una histórica renovación de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos; y tras una restauración capital que comenzó en 2012 se convertirá nuevamente la sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
"En una coincidencia no programada, se están restaurando en este momento las dos cúpulas, la de aquí y la de allá" (Washington), dijo Eusebio Leal a The Associated Press, uno de los intelectuales más reconocidos de Cuba y titular de la Oficina del Historiador, que tiene a su cargo la reparación del gigantesco inmueble. "¡En último caso ellos (los estadounidenses) nos imitaron a nosotros, yo empecé primero!", bromeó el funcionario.