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Cuba sin termómetros

Este instrumento de vidrio y azogue es una especie en extinción en las farmacias de la Isla.

Quedan pocas abuelas que con solo poner su mano en la frente del nieto pueden saber si pasa por un estado febril. Con la llegada masiva a los hogares de los termómetros para medir la temperatura corporal, se ha perdido ese don tan peculiar. Ahora resulta imprescindible contar con ese pequeño artilugio de mercurio o baterías, que sin embargo lleva años de desabastecimiento y ausencia en las farmacias cubanas.

María Esther es una abuela moderna: "Yo crecí con termómetro y teléfono en casa como algo normal", dice con el orgullo de sentirse una mujer nacida en el siglo XX. La semana pasada se quedó a cargo de sus dos nietas, y la pequeña comenzó a mostrar síntomas de una gripe. Horas de llamadas a tiendas, farmacias y dispensarios la hicieron chocar con la dura realidad: no hay termómetros a la venta en La Habana.

Preguntar en las farmacias de la capital cubana por ese adminículo de vidrio y azogue se asemeja a indagar por un objeto llegado del espacio exterior. Caras de asombro y risas, son las respuestas de las empleadas si algún cliente va en busca de termómetros. En el dispensario de la esquina de las calles Concordia y Campanario, en Centro Habana, una dependiente le asegura categórica a un frustrado comprador: "Hace años que aquí no tenemos eso", como quien reporta el último avistamiento de una especie en extinción.

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