A tres años de la implementación del decreto que volvió a introducir los créditos bancarios para trabajadores por cuenta propia y cooperativas no agropecuarias, la desconfianza y la falta de cultura crediticia solo han permitido acceder a ellos al 1% de los 482.827 cuentapropistas registrados en todo el país. Desde 2012, las entidades bancarias han visto a muchos llegar preguntando por los créditos, pero pocos se deciden a rellenar una solicitud.
Cubanos no piden créditos bancarios por desconfianza en el régimen
Olga de la Caridad Zuñiga es una de ellos. Esta vecina de Diez de Octubre arrienda una habitación a clientes nacionales y ahora quiere ampliar su negocio. "Necesito dinero para reformar el cuarto y hacerle un pequeño baño dentro", explica en la sucursal del Banco Metropolitano más cercano a su casa. Le ha costado un año y muchas estrecheces superar la desconfianza hacia las instituciones bancarias y ahora solicita un crédito que le permita llevar a cabo las remodelaciones.
En la capital cubana, hasta el momento apenas existen 5.908 cuentas corrientes de trabajadores por cuenta propia. La mayoría prefiere aún guardar el dinero en casa y no pedir un préstamo. Muchos de los nuevos negocios privados que han surgido en La Habana cuentan con un capital inicial prestado por un amigo o pariente, especialmente enviado desde el extranjero.
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