La séptima cita cumplió su cometido en los esfuerzos de Cuba y Estados Unidos, dos rivales antagónicos por medio siglo, en reafirmar que están dispuestos a impulsar un nuevo enfoque en sus relaciones. "Ha servido para tender puentes en esa dirección", declaró el presidente anfitrión Juan Carlos Varela al cerrar el encuentro.
La cumbre también permitió una reunión de varios minutos entre Obama y su colega venezolano Nicolás Maduro, un contacto que tuvo lugar al final de la cita y después de acentuarse la tensión entre las dos naciones en las últimas semanas luego que Estados Unidos declaró a Venezuela como una amenaza para la seguridad nacional.
Maduro dijo que fue un encuentro "serio" y "franco" que podría abrir un proceso de conversación futuro con Estados Unidos para explorar relaciones "de respeto". Para el líder venezolano, esta fue la "cumbre de la verdad".