Martí es el medio y la sangre es el mensaje. Con licencia teórica o sin ella, Clandestinos ha reescrito a su forma y estilo uno de los pilares de la comunicación contemporánea, aplicándolo no a la aldea global, de Marshall McLuhan, sino a nuestra aldea local: Cuba.
De Clandestinos a McLuhan: la sangre es el mensaje
'Frente la falta de recursos y espacios para la lucha política, Clandestinos ha apelado a la imaginación para sacudir la conciencia nacional.'
En su columna más reciente en este diario, Andrés Reynaldo afirma que Clandestinos ha marcado un antes y un después, al menos como fenómeno semiótico; y asegura que estamos ante el primer gesto opositor que enfrenta lo que él llama la entelequia martiano-castrista.
Tiene razón, porque en términos semiológicos, todo lo que se pone ante la vista de los demás tiene un significado. Aunque en este caso hay quien podría decir que el mensaje de Clandestinos es polisémico, pues se presta no a una, sino a varias interpretaciones, dado que el grupo ha pintado de rojo lo mismo murales de Fidel Castro que bustos de José Martí.