Ha transcurrido más de una década desde que se realizara la primera gran compra de ómnibus a China y Rusia, para atenuar el problema del transporte en Cuba, y aún no se avizora una mejoría. Muy por el contrario de lo prometido en aquel entonces, cada día el trasladarse de un punto a otro se convierte en una verdadera agonía para el ciudadano de bajos ingresos.
Descontrol y desfalcos en el transporte público cubano
Los principales dirigentes del sector se han apropiado de grandes sumas de dinero, pero siguen achacando la crisis al embargo económico.
Aunque los funcionarios del Ministerio de Transporte continúan achacando al embargo económico y a la crisis mundial todas las dificultades que enfrentan, es bien conocido que son otros fenómenos, muchos de ellos relacionados con la corrupción.
En ese sentido, no sorprende el silencio en los medios oficiales y en las declaraciones de algunos funcionarios que intentan ocultar los millonarios desfalcos que las empresas importadoras y las transportistas deben enfrentar todos los años, de modo que lo que se invierte por un lado, pasa a los bolsillos de unos pocos, por el otro.