La mayoría de los cubanos considera que salir en una "misión internacionalista" al exterior es como sacarse la lotería. Compartí ese criterio hasta que conversé, de forma casual y espontánea, con una médica que regresó recientemente a Cuba, después de tres años de misión en Venezuela.
Doctora cubana: "prefiero vivir bajo un burka que volver"
"Si me empato con un árabe en Riad, me quedo allá y no vuelvo a Cuba. Aunque tenga que vivir encerrada, bajo un burka, con la cara y el pelo tapados".
Lo que me contó, aunque no me sorprendió, superó mis peores expectativas acerca de las condiciones en las que viven estos compatriotas que van a trabajar como esclavos por tres años para poder enviarle algo de dinero a sus familiares y traer a su regreso un poco de pacotilla barata.
La doctora agregó que los alojan en lugares inimaginables, desde contenedores adaptados como "viviendas" hasta antiguos prostíbulos, en los que de 4 a 6 galenos conviven hacinados, con una cocina improvisada y un baño común.