El pescado, convertido en alimento de lujo, que pocos pueden pagar, se vende en tiendas dolarizadas a precios exorbitantes. O por pescadores furtivos, a dólar la libra.
El lujo de comer pescado en una isla llamada Cuba
Después de 10 años, el régimen vendió (en una sola ocasión) pescado de mar para todos, aunque racionado. Parecía día de fiesta nacional, hasta para los gatos, que alcanzaron las espinas.
El gobierno pesca mar afuera con flotillas –también algunos particulares con sus chalupas- pero las capturas se destinan al consumo por turistas en restaurantes y hoteles de lujo y a la exportación.
Escasez y precios contrastan con la condición insular de Cuba y su anterior riqueza marina, hoy arrasada.