JORGE ENRIQUE RODRÍGUEZ
Esperando la carroza
Cualquier despliegue policial es una razón para la sospecha ciudadana sobre la muerte de Fidel Castro. No son pocos los que se apertrechan de bebidas alcohólicas pues, 'de seguro las desaparecen cuando den la noticia'.
La expresión se ha vuelto divertidamente irrespetuosa en los últimos tres días. El rumor de que Raúl Castro, a través del Centro Internacional de Prensa (CIP), había convocado una conferencia de prensa para la mañana del 9 de enero, desató entre la población las más diversas lucubraciones en torno al motivo único de la supuesta convocatoria: anunciar el deceso de su hermano.
Ni siquiera desmentida la conferencia, por el propio CIP, se ha podido detener la avalancha de "libertinaje" —entendiendo la sacralidad, casi inverosímil, de Fidel Castro— con que se abordan cada una de las conjeturas al respecto. En las esquinas de los barrios no hay rostros graves, ni voces quebradas, ni gestos afectados.