ver más
cruceros

Esperando los cruceros en Cuba y los ferris tendrán que aguardar

El gobierno de La Habana solo aprueba aquellos negocios donde sus corporaciones militares obtengan elevados beneficios. Un holding que controla el 75% de la economía nacional.

Una tarde calurosa de septiembre llegó una brigada de desguace de Habaguanex, y en poco más de dos horas, desmanteló los tubos de aluminio y toldos de tres bares al aire libre en la Avenida del Puerto, donde habaneros y turistas solían beber cerveza o comer pollo frito entre músicos ambulantes y prostitutas a la caza de clientes.

El olor a fritanga se combinaba con los pregones de vendedores ocasionales y el nauseabundo olor de la contaminada bahía habanera. Precisamente el derrame de residuos fue el pretexto de los mandarines que controlan la caja de caudales en la parte antigua de la ciudad, para desmontar el tinglado gastronómico, un par de baños portátiles y, de paso, enviar al paro a tres docenas de trabajadores. Pero los verdaderos intereses eran otros.

Llamémosle Mario, un burócrata de la corporación Habaguanex, cuenta: "Los negocios adyacentes al puerto son controlados por empresas militares. Desde el alquiler y gravámenes en el viejo almacén de San José, ahora reconvertido en un mercado de artesanías, hasta hostales, cafés, restaurantes y tiendas. Existe un plan maestro para convertir el puerto en una plaza turística que ofrezca esparcimientos y servicios a los excursionistas de cruceros".

Dejá tu comentario