“Es un gran desafío para la iglesia (cubana) quedarse ahora sin el liderazgo de Jaime, que desempeñó un papel muy importante en la renovación de la iglesia cubana, pero yo diria también en la sociedad cubana”, dijo a The Associated Press Enrique Lopez, profesor de Historia de las Religiones en la Universidad de La Habana.
El exarzobispo Ortega fue el intermediario que posibilitó los diálogos entre La Habana y Washington y el reinicio de las relaciones entre ambos países en 2014, luego de que los mandatarios Raúl Castro y Barack Obama pidieran en secreto al papa Francisco ayuda para un acercamiento.
Aunque siempre se habló de la participación de Ortega y la Iglesia Católica en las conversaciones que acabaron con cinco décadas de ruptura diplomática, no fue sino hasta 2017 que se supieron detalles del papel del prelado: llevar cartas secretas de Francisco a las partes, intercambiar sus respuestas y posibilitar el acercamiento, según se reveló en un libro suyo publicado con respaldo del Vaticano.