"No hay trabajo, no hay dinero. Todo está caro, el salario no va (no alcanza)", expresó la mujer. "Si ganas 225 (pesos, menos de 10 dólares), cómo vas a comprar un par de zapatos que te cuesta 500 (20 dólares)?".
"Si lo compras no comes y si comes, andas descalzo", agregó.
A escasa distancia en auto del centro colonial de Santiago, Josefina Arocha Saco vuelca una densa leche azucarada en una máquina de preparar helados armada con un viejo acondicionador de aire, una fuente de una mesa de vapor de una cafetería y una palanca de transmisión metálica hecha a mano. Si suficientes escolares compran helados a cuatro centavos de dólar, puede cubrir los costos de su licencia, pagar los impuestos y ganar más de lo que ganaba como maestra.