"Está bueno, pero hay que hacerle sus cositas", dice la dueña acerca del apartamento, adquirido hace no mucho tiempo, en una apartada comunidad de las afueras de La Habana. Luego de más de una década en un albergue, finalmente le asignaron esa propiedad a precios preferenciales, que irá pagando a plazos.
Gracias, Raúl, por la pocilga
Las "cositas" a las que se refiere no son pocas, ni mucho menos fáciles de conseguir. La cocina y el baño no cuentan con un solo azulejo, las tuberías de desagüe están rotas y el inodoro no está fijado al suelo. Por otra parte, las paredes fueron malamente pintadas con cal, faltan interruptores y tomacorrientes, y las luminarias cuelgan de los cables que salen por un agujero en el techo. Tampoco hay un piso puesto; el estucado que existía al principio se ha ido levantando y dejado el relleno al descubierto.
En pocas palabras, a la mujer dieron una pocilga, aunque las autoridades del Ministerio de la Construcción (MICONS), así como las del Instituto de la Vivienda (INV), hayan otorgado a los apartamentos como el de ella el eufemístico nombre de "viviendas progresivas", porque "se supone" que el propietario "puede ir mejorando (terminando) en un futuro". Sobre ese tema versó una reciente transmisión del programa Cuba Dice, un show televisivo que, si no fuera por la tragedia humana que implica siempre, podría ser considerado humorístico dada la burla que supone para la audiencia.
- Temas
- régimen cuba
- Cuba
- La Habana