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Hospitales cubanos: camillas por propinas

Las mejores condiciones son para el que pueda pagar más

LA HABANA, Cuba – A diario los medios de difusión masiva dedican algún espacio a ponderar los logros, la calidad y la eficacia del sistema cubano de salud pública. Sin embargo, cada año se hace más difícil soportar estar ingresado en cualquiera de las instalaciones hospitalarias destinadas al pueblo, donde el abandono y el maltrato gubernamentales son notorios.

Resulta entonces paradójico que el doctor Roberto Morales Ojeda, ministro de Salud Pública, declarara cierta vez durante un encuentro con la prensa nacional (periódico Juventud Rebelde, 13 de marzo de 2014): "No existe justificación alguna para que en nuestras instalaciones hospitalarias no concurran las condiciones mínimas indispensables para la estadía de un paciente y su acompañante, pues está garantizado el aseguramiento de sábanas, toallas, piyamas, jabón, tela verde y mobiliario, entre otros, y de no ser así, la causa radicará en problemas internos de la administración de la institución".

El criterio de algunas personas con las que comenté las declaraciones del ministro, es que se refería seguramente a los hospitales destinados a la cúpula gobernante, porque si visitara cualquier otro le bastaría una simple mirada para comprobar que las camas están desvencijadas, que no existen asientos para acompañantes, tampoco sillas de ruedas para trasladar enfermos, los colchones están manchados de secreciones y desechos humanos y la poca ropa existente está percudida y rota y solo la usan los enfermos de pobre solemnidad. Sería oportuno, además, que el señor ministro hiciera la visita de incógnito y en el horario de almuerzo.

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