LA HABANA (AP) — Hasta la semana pasada los cubanos miraban distantes la carrera presidencial en Estados Unidos. Después de todo, y con algunos matices, la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump habían coincidido en darle continuidad al deshielo binacional.
La situación, sin embargo, comenzó a cambiar el fin de semana. De visita en Miami, Trump se desdijo y amenazó con deshacer el acercamiento entre Washington y La Habana a menos que el presidente Raúl Castro cumpla una serie de demandas, incluida la liberación de presos políticos.
El giro en la posición del republicano generó preocupación, a la par que puso sobre el tapete la fragilidad de la nueva relación que se busca construir entre los dos países, y que por ahora incluye una serie de medidas ejecutivas del presidente Barack Obama, quien no pudo convencer al Congreso de avanzar en el levantamiento de las leyes del embargo.