LA HABANA, Cuba.- De existir una pugna entre dos facciones de la cúpula gobernante, una más pragmática, partidaria de hacer cambios, por una mera cuestión de supervivencia, y otra ortodoxa e intransigente, cerrilmente opuesta a esos cambios, es en el terreno de la prensa oficialista donde más se hace sentir.
Intelectuales de Cuba se pronuncian contra la censura en medios oficiales
Últimamente, y en particular, a partir del VII Congreso del Partido Comunista, donde logró imponerse la tendencia ortodoxa continuista, los ‘tira y encoge’ más o menos disimulados han pasado a ser forcejeos y amenazan con convertirse en una batalla frontal del más rancio inmovilismo contra los mínimos espacios a la información que parecían estarse abriendo con cautela y timidez en el país.
Y no se trata de los periodistas independientes, contra los cuales, como de costumbre, siguen los arrestos y decomisos de sus instrumentos de trabajo. También son cuestionados y presionados los blogueros de los medios digitales que se muestran moderadamente críticos, “dentro de la revolución”, como Joven Cuba, Periodismo de Barrio, El Toque, El Estornudo, y a los periodistas oficialistas les advierten que tendrán que enfrentar las consecuencias de publicar en páginas digitales financiadas desde el exterior, como OnCuba Magazine o Progreso Semanal, que son calificadas como “contrarrevolucionarias”, aunque en ellas ni por asomo aparezcan comentarios desfavorables al régimen. Y ni pensar en sitios como Diario de Cuba y CubaNet, que han vuelto a ser bloqueados y parece que lo estarán por largo tiempo, a tenor de la insistencia oficial en considerar que Internet es utilizada por el gobierno de los Estados Unidos como “arma de subversión” en contra del gobierno cubano.