LA HABANA, Cuba.- No hubo anuncio público y muchos no podían creerlo: tras 58 años volvía a abrirse la cuadra de la calle 11 entre 10 y 12, en El Vedado, lo mismo para peatones que para vehículos. Ya no había garitas con guardias en las esquinas. Ya no estaba prohibido pasar por lo que fuera la sagrada “cuadra de Celia”, también conocida como “la posta” o “el búnker”.
La calle de Celia y Fidel está abierta
El asombro era mayor para los que eran o fueron vecinos del lugar y conocían la férrea seguridad que había en aquella cuadra e incluso en sus alrededores. Quienes no frecuentaban la zona, podían tratar de pasar por allí, sobre todo de noche, y pasar un susto. Décadas atrás, cuando Celia Sánchez vivía y Fidel Castro iba con frecuencia allí, se dieron varios casos de disparos contra gente que intentó penetrar. Se ha hablado incluso de muertos.
Casi nadie sabía con exactitud qué había en aquella cuadra cuando vivía “la madrina”, como la llamaban los que la creían madrina de Castro en la práctica de la santería afrocubana. Allí él tenía una guarnición de su seguridad personal, una bolera, una piscina climatizada, una cancha privada de baloncesto, un establo con aire acondicionado para sus vacas supremas, su biblioteca privada, un cómodo apartamento decorado con rocas y helechos traídos de la Sierra Maestra.