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Cuba

La Habana (vieja) que esconden a los turistas

Los turistas que caminan por la restaurada calle Obispo, solo miran las adornadas vidrieras y las cadenciosas caderas de las mulatas. Las calles aledañas "esconden" el daño, la miseria, el abandono.

Por la vieja calle de Obispo miles de caminantes van y vienen a diario. En unos pocos metros, los turistas, que allí constituyen mayoría, son acosados por vendedores de suvenires o meseros de cualquier bar donde suenen el Chan Chan o la Guantanamera. Hay todo tipo de pequeñas tiendas, parques y hoteles. En su hora pico, por esta vía peatonal cuesta abrirse paso entre el tumulto.

Sin embargo, hacia uno y otros lados de este paseo turístico el panorama es completamente distinto. Las calles de La Habana Vieja paralelas a Obispo no han sufrido la misma suerte de su vecina, e incluso aquellas que la cruzan muestran huellas de una destrucción tan hiriente que parece responder a un plan maestro de vandalismo institucionalizado. Tal es el caso de Villegas, una de las primeras que atraviesan la vitrina del Casco Histórico.

En la misma esquina, donde radica una heladería, una loma de escombros descansa frente a un oscuro y apestoso charco. Al llevar la vista un poco más allá, se ve toda una cuadra que ha sido excavada y la tierra asoma, donde bultos de basura se acumulan aquí y allá junto a manojos de cables. Quienes caminan por aquí deben sortear todos los obstáculos imaginables. El espectáculo es deprimente, y contrasta con las exquisitas tiendas de Fariani o Ted Lapidus, a escasos metros de distancia.

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