Finalmente, hicieron presidente del Consejo de Estado a Díaz-Canel.
La imposible tarea de Miguel Díaz-Canel
En Cuba no hay presidente de la República. Formalmente, es un sistema parlamentario. En realidad, es una dictadura de partido único, hasta ahora dirigida con mano de hierro por los Castro. Díaz-Canel no tiene una palanca en qué apoyar su autoridad, salvo la vigilante confianza que le quiera otorgar Raúl Castro, un anciano de 86 años al que secretamente le desea la muerte para poder gobernar. Toda la estructura de poder está en manos de los raulistas y él lo sabe.
El jueves Raúl se replegó al Partido Comunista de Cuba, columna vertebral y única de la nación de acuerdo con el artículo quinto de la Constitución. Desde ahí observará cuidadosamente la actuación de su sucesor para liquidarlo de un zarpazo si se sale del guión. Es muy incómodo trabajar con los ojos del verdadero jefe instalados en el cogote.