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Cuba

La Isla de Castro II va sin rumbo

Quien espere un capitán al mando del bajel en medio de la tormenta, solo encontrará un timonel vacilante e inexperto

LA HABANA, Cuba.- Es sabido que por casi seis décadas los cubanos no hemos tenido un verdadero programa de gobierno, salvo que alguien pretenda definir así a los antiguos “planes quinquenales”, copiados de la URSS por Castro I con el fin de planificar y controlar el desarrollo económico socialista de la Isla, y aplicados sin el menor éxito en Cuba. Vale recordar que en la propia URSS tampoco estos planes tuvieron éxito. De hecho, a casi cien años del primer experimento social marxista, ha quedado suficientemente establecido que comunismo y éxito son categorías antagónicas irreconciliables.

Al final, Castro I salió de este mundo dejando tras de sí un atestado inventario de discursos inútiles y todo un historial de fracasos como gobernante. En sus décadas al frente de un país que asumió como su heredad personal y que, como tal, arruinó impunemente, el pretendido demiurgo solo logró jugar victoriosamente una carta intangible: su personal carga simbólica como “líder revolucionario de talla mundial”, con la cual concitó solidaridades y subsidios que ayudaron a enmascarar el desastre económico nacional provocado por su régimen, y contribuyeron definitivamente al sostén de su larga dictadura.

El año 2016 cerró con dos hechos relevantes para los cubanos: la muerte definitiva del patriarca fundador de todo este malogrado circo, y el ya esperado anuncio desde la Asamblea Nacional, en diciembre último, de que se avecinan tiempos peores, como consecuencia, no del fracaso e inviabilidad del “modelo” socioeconómico cubano sumado a la largamente demostrada incapacidad de la guía política del país, sino –para decirlo con las palabras del jefe de pista sustituto, Castro II– debido al “desfavorable escenario” internacional derivado de la crisis del capitalismo y muy especialmente a los “efectos negativos que nos genera el bloqueo económico, comercial y financiero (…) que se mantiene en vigor”, lo que significa que “Cuba sigue sin poder realizar transacciones internacionales en dólares estadounidenses” y esto “impide concretar importantes negocios”.

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