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La Habana

La Navidad en la Cuba de hoy

Cada lugar iluminado produce el mismo efecto que una fogata en una Isla desierta: algo inusual y sorprendente
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LA HABANA, Cuba.- Salir a las calles de La Habana en el mes diciembre, es como hacerlo en cualquier otra época del año. Escasean las luces, la alegría y el ambiente festivo. La Navidad no significa mucho en un país donde fueron demonizadas todas las tradiciones cristianas, por ser consideradas un atraso propio de la mentalidad burguesa.

Pero mientras el espacio urbano pasa de estas celebraciones, en el interior de los hogares se perciben tímidas manifestaciones del engalanamiento que las precede. De acuerdo al poder adquisitivo de los cubanos, hay mayor o menor profusión de adornos, y muestras de una abundancia que puede ser ocasional, o permanente.

Para estas personas que acogen la Navidad, poco importa si se trata de un “rezago” republicano; ni siquiera arman y embellecen su arbolito por especial fervor religioso. En Cuba, la Navidad ha sido despojada de su significado esencial: “el principio que establece la reconciliación de los seres humanos”. De ahí que las personas hagan en esta fecha lo mismo que el 31 de diciembre, con gran expectación alrededor del cerdo, el arroz moro, la yuca con mojo, los tostones, los tamales y todo el alcohol que los convidados sean capaces de ingerir.

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