LA HABANA, Cuba.- Asegura Teresa Carpio, funcionaria de Save the Children, que Cuba es el país de América Latina con mejores oportunidades para el desarrollo de las niñas. Aunque suene demasiado categórico, tiene razón básicamente en lo que dice. Cuba aventaja a muchos países del continente en cuanto a los indicadores que Save the Children tiene en cuenta: matrimonio infantil, fertilidad adolescente, educación, número de mujeres parlamentarias, etc. Y en Cuba, por mucho machismo y violencia de género que haya, no se llega a los niveles de México, Guatemala u Honduras.
¿Las felices niñas cubanas?
Pero solamente eso no basta. A no ser que se pretenda seguir con el embellecimiento de la fábula del castrismo bueno y “los logros de la revolución”, tendremos que convenir que en Cuba, como resultado del fracaso del sistema impuesto durante más de medio siglo, la miseria y el consecuente deterioro de los valores éticos, son bastantes pocas las oportunidades para el desarrollo tanto de las niñas como de los niños o de cualquier ser humano.
Para empezar, de ningún modo puede ser buena la enseñanza si predomina el adoctrinamiento. Los alumnos, desde la primaria, son obligados a repetir consignas que no entienden y a declararse incondicionalmente leales al régimen si es que aspiran a poder estudiar una carrera en la universidad que es “solo para los revolucionarios”.