LA HABANA, Cuba (Cuba Sindical) – Los perros de Eusebio Leal ladran en inglés. El historiador de La Habana, convertido en un empresario exitoso, añade a su currículo el de benefactor de los canes callejeros con el menos dudoso pedigrí Los demás lamen su hambre y rascan sus pulgas en rincones del Casco Histórico de la ciudad.
Los perros de Eusebio Leal ladran en inglés
Canelo, Sultán, Sissi, Motica o Felipe, acogidos bajo su manto protector, ayudan al Historiador de la Ciudad a ganar divisas
Mientras los perros elegidos disfrutan de comidas suculentas, baños tibios, barberos, "paticuris", y portan en su cuello un carnet de identidad, los satos dormitan o corretean con el lomo pelado, las costillas de fuera y los ojos vidriosos, bajos las mesas o entre los comensales de los cafés y restorán.
En sitios como los cafés Bahía y París, o los restoranes La Dominica y el Bosque de Boloña, entre otros enclavados en la parte vieja de La Habana, los perros de Leal son agasajados con fotos y comidas, mientras los satos callejeros son corridos a gritos o con chorros de agua fuera del salón.