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Cuba

No poder andar La Habana

Desesperan por una silla de ruedas desechada de hogares de ancianos. Pagar 150 dólares por una nueva, imposible con una jubilación de 12 dólares al mes.

Miles de personas con limitaciones físico-motoras, necesitadas de sillones de ruedas y otros accesorios médicos, son estadísticas en la larga lista de solicitudes para obtener estos recursos.

Juana María Oliva, una anciana de 82 años afectada por serios problemas circulatorios, acompañados de flacidez muscular –que le impiden caminar–, tendrá que esperar por un milagro económico para poder obtener un sillón de ruedas que le permita mitigar sus dificultades de salud.

Su hija, Dinora Barricochea Oliva, de 32 años, confiesa haber agotado todas sus posibilidades sin haber conseguido ningún resultado positivo.

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