Aún en este estado, la capilla de la antigua Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en el residencial barrio de Miramar al oeste de esta capital, es una de las propiedades que la Iglesia católica anhelaba recuperar y que el Estado cubano le devolvió.
Pero no es la única devuelta. Discreta y paulatinamente, las autoridades cubanas iniciaron la restitución a sus antiguos propietarios de templos, casas parroquiales, terrenos y edificaciones que fueron tomados por el gobierno al triunfo de la revolución.
Ha sido un proceso tan silencioso como el que llevó al papa Francisco a convertirse en mediador entre Cuba y Estados Unidos para lograr un deshielo histórico que culminó la semana pasada cuando los mandatarios de ambos países anunciaron el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas tras más de 50 años de hostilidades.