"Pido al Congreso que escuche a los cubanos y levante el embargo", dijo Obama en una conferencia de prensa en la que anunció oficialmente el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con La Habana. Aunque no dio cifras, el mandatario confirmó la inminente reapertura de embajadas en Washington y La Habana, cerradas desde el año 1961. "Nadie pensó que medio siglo después de aquella decisión continuarían cerradas", dijo Obama.
Obama pidió al Congreso que levante el embargo sobre Cuba
El presidente de los EEUU celebró la inminente reapertura de embajadas en La Habana y Washington. "Queremos ayudar a Cuba", dijo, porque "somos vecinos y ahora podemos ser amigos"
El discurso de Obama fue transmitido en vivo en Cuba, con traducción simultánea.
Comentarios del Presidente Barack Obama
Restablecer relaciones diplomáticas con Cuba
1 de julio de 2015
Washington, D.C.
Buenos días. Hace más de 54 años, en medio de la guerra fría, Estados Unidos cerró la embajada que tenía en La Habana. Ahora tengo la oportunidad de anunciar que Estados Unidos ha acordado restablecer formalmente sus relaciones diplomáticas con la República de Cuba y a volver a abrir embajadas en ambos países. Se trata de un paso histórico en nuestros esfuerzos por normalizar las relaciones con el gobierno y el pueblo cubano y empezar un capítulo nuevo con nuestros vecinos de las Américas.
Cuando Estados Unidos cerró nuestra embajada en 1961, creo que nadie pensó que pasaría más de medio siglo antes de que se volviera a abrir. Después de todo, nuestras naciones están separadas por tan solo 90 millas, y hay lazos muy estrechos de familias y amigos entre nuestros pueblos. Pero ha habido diferencias de significancia real entre nuestros gobiernos y a veces nos dejamos atrapar por una cierta forma de hacer las cosas.
Para Estados Unidos eso significó aferrarse a una política que no funcionaba. En lugar de apoyar la democracia y las oportunidades para el pueblo cubano, nuestros esfuerzos por aislar a Cuba, con el paso del tiempo tuvieron un efecto opuesto -- cimentando el statu quo y aislando a Estados Unidos de nuestros vecinos en este hemisferio. El progreso que logramos hoy es una prueba más de que no tenemos que ser prisioneros del pasado. Cuando algo no funciona se puede cambiar, y lo haremos.
El diciembre pasado, anuncié que Estados Unidos y Cuba habían decidido tomar medidas para normalizar nuestra relación. Como parte de ese esfuerzo, el Presidente Raúl Castro y yo pedimos a nuestros equipos que negociaran el restablecimiento de las embajadas. Desde entonces, nuestro Departamento de Estado ha trabajado arduamente con sus homólogos en Cuba para alcanzar ese objetivo. Y a finales del verano, el Secretario Kerry viajará a La Habana para izar formalmente y con orgullo la bandera estadounidense sobre la embajada una vez más.
Este acto no es meramente simbólico. Con este cambio, podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal en nuestra embajada, y nuestros diplomáticos podrán participar por toda la isla: eso incluye el gobierno cubano, la sociedad civil y los ciudadanos cubanos que buscan alcanzar una vida mejor. Con respecto a los temas de interés común, como la lucha contra el terrorismo, la respuesta ante desastres y el desarrollo, encontraremos formas nuevas de cooperar con Cuba. Y he dejado claro que también seguiremos teniendo diferencias importantes. Incluyendo el apoyo duradero de Estados Unidos por los valores universales, como la libertad de expresión y asociación, y la habilidad de acceder a información; y no dudaremos en protestar cuando veamos que se actúa de manera contradictoria a esos valores.
Comentarios del Presidente Barack Obama
Restablecer relaciones diplomáticas con Cuba
1 de julio de 2015
Washington, D.C.
Buenos días. Hace más de 54 años, en medio de la guerra fría, Estados Unidos cerró la embajada que tenía en La Habana. Ahora tengo la oportunidad de anunciar que Estados Unidos ha acordado restablecer formalmente sus relaciones diplomáticas con la República de Cuba y a volver a abrir embajadas en ambos países. Se trata de un paso histórico en nuestros esfuerzos por normalizar las relaciones con el gobierno y el pueblo cubano y empezar un capítulo nuevo con nuestros vecinos de las Américas.
Cuando Estados Unidos cerró nuestra embajada en 1961, creo que nadie pensó que pasaría más de medio siglo antes de que se volviera a abrir. Después de todo, nuestras naciones están separadas por tan solo 90 millas, y hay lazos muy estrechos de familias y amigos entre nuestros pueblos. Pero ha habido diferencias de significancia real entre nuestros gobiernos y a veces nos dejamos atrapar por una cierta forma de hacer las cosas.
Para Estados Unidos eso significó aferrarse a una política que no funcionaba. En lugar de apoyar la democracia y las oportunidades para el pueblo cubano, nuestros esfuerzos por aislar a Cuba, con el paso del tiempo tuvieron un efecto opuesto -- cimentando el statu quo y aislando a Estados Unidos de nuestros vecinos en este hemisferio. El progreso que logramos hoy es una prueba más de que no tenemos que ser prisioneros del pasado. Cuando algo no funciona se puede cambiar, y lo haremos.
El diciembre pasado, anuncié que Estados Unidos y Cuba habían decidido tomar medidas para normalizar nuestra relación. Como parte de ese esfuerzo, el Presidente Raúl Castro y yo pedimos a nuestros equipos que negociaran el restablecimiento de las embajadas. Desde entonces, nuestro Departamento de Estado ha trabajado arduamente con sus homólogos en Cuba para alcanzar ese objetivo. Y a finales del verano, el Secretario Kerry viajará a La Habana para izar formalmente y con orgullo la bandera estadounidense sobre la embajada una vez más.
Este acto no es meramente simbólico. Con este cambio, podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal en nuestra embajada, y nuestros diplomáticos podrán participar por toda la isla: eso incluye el gobierno cubano, la sociedad civil y los ciudadanos cubanos que buscan alcanzar una vida mejor. Con respecto a los temas de interés común, como la lucha contra el terrorismo, la respuesta ante desastres y el desarrollo, encontraremos formas nuevas de cooperar con Cuba. Y he dejado claro que también seguiremos teniendo diferencias importantes. Incluyendo el apoyo duradero de Estados Unidos por los valores universales, como la libertad de expresión y asociación, y la habilidad de acceder a información; y no dudaremos en protestar cuando veamos que se actúa de manera contradictoria a esos valores.