La víspera de su gran esperanza, el domingo, Alexander, pescador, decidió no salir a la mar. El padre de Mariam se sentía inquieto: no tenían noticias de la pareja que se mudaba ese mismo día a Cancún. La última vez que hablaron con ellos fue a la 1 de la madrugada del sábado al domingo 10 de noviembre, la medianoche en el estado de Tabasco. Y en ellos sólo había sueños varados en México.
Padres de cubanos asesinados en México piden ayuda para repatriar sus restos
Los migrantes murieron acuchillados al día siguiente de recibir un depósito de dinero que guardaban en el cuarto que compartían en Tenosique
En el hogar de la mamá de Manuel Eduardo en Managua, La Habana comenzaron a extrañar sus mensajes amorosos cada veinte minutos. Tania Martín Vasconcelos intentaba calmar a su madre, de 74 años, esperando que las horas pasaran y con ellas vinieran los rayos de luz y la alegría contagiosa de quien adoraba reír.
En un pequeño cuarto en Tenosique -a unos 20 kilómetros de la frontera con Petén (Guatemala)- la joven pareja cubana trazaba su futuro. Desde hace mes y medio lo compartían con otro cubano, llamado Fredy que se encontraba en situación irregular en México y al que ayudaron cuando lo conocieron en Tabasco. Desde hace poco tiempo, estaba también su mujer, recién llegada.