La escuela primaria donde estudió Alejandro Castro Espín es un conjunto de casonas de la "burguesía" que pasaron a manos de la dictadura. Son casas unas frente a otras –todas de dos o tres plantas– de la calle 26 (paralela a la avenida de igual número), con espléndidos framboyanes que daban sombra en ese tramo de la vía, aunque los majestuosos árboles también tenían la potencia necesaria para levantar la acera.
¿Por qué los hermanos Castro no presentaron sus hijos al pueblo?
Todos los vecinos sabían quiénes estudiaban junto a sus hijos. Si algo positivo hay que decir de esa familia es la austeridad visual.
Y así estuvo mucho tiempo mientras estudié allí. La acera levantada, muy probablemente en el mismo punto donde permanecía un hombre leyendo el periódico. Luego ese hombre –un escolta– llevaba al hijo del general Raúl Castro de vuelta a casa, en un vehículo rojo, si no recuerdo mal.
En esa escuela, cuyo nombre es Gustavo y Joaquín Ferrer, estudiaban casi todos los hijos de ministros y altos funcionarios del Gobierno que vivían por la zona de Nuevo Vedado, un barrio de clase media/alta que se urbanizó a finales de los años 40 y durante toda la década de los 50, con inmuebles modernos. Algunas casas obtuvieron premios de arquitectura.