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La Habana

Prohibición de festejos genera disgusto entre los habaneros

La Navidad de los cubanos este año tendrá que ser silenciosa

LA HABANA.- Cada vez que se acercan las navidades, el restaurante privado que administra Leonel, en el sur de La Habana, se desborda de adornos y luces en la fachada de puntal alto a la entrada del negocio.

Las dependientes se colocan gorros rojos fileteados en blanco y la música resuena en el umbral. El olor a pavo o lechón asado despierta el apetito e invita a echarle un vistazo al menú. El ambiente distendido nos recuerda que el fin de año se acerca.

Diciembre es el mes más esperado en Cuba. La gente se relaja y hasta da los buenos días cuando monta en un taxi colectivo. Los jubilados y amas de casa empiezan a hacer cola en los mercados estatales, para ver si pueden comprar un poco más barata la libra de carne de cerdo. Las críticas ciudadanas aumentan por los precios de infarto de los alimentos. Y un segmento amplio de la población solo puede mirar los turrones, sidras y racimos de uva en las shoppings o tiendas recaudadoras de divisas.

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