Tocaron a la puerta y eran tres clientes, jóvenes, vestidos a la moda y sonrientes. Una vez dentro, el artista les preguntó qué tatuaje querían hacerse y uno de ellos mostró un carné con las siglas DTI (Departamento Técnico de Investigación). Así describe Omar Echevarría lo sucedido en su taller la semana pasada, antes de que los agentes terminaran cargando con los pomos de pintura, las agujas y la máquina de tatuar. Desde finales de abril el gremio ha venido sufriendo una batida policial en La Habana, que concluyó con la confiscación de buena parte de sus materiales de trabajo y la imposición de abultadas multas.
Redadas y hostigamiento a tatuadores en La Habana
El operativo ocurrió en varios municipios y ha causado la indignación de una comunidad que lleva años presionando para que se legalice su labor. En la actualidad, entre las licencias de trabajo por cuenta propia no se incluye la de tatuador. La ocupación más cercana que ha sido aceptada es la de "pintor rotulista", aunque en las normas se aclara que puede realizar "rótulos de todo tipo, tamaños y colores en objetos o superficies que no incluyen la piel de las personas".
Según explica Yoandris Santos, que alertó a 14ymedio de las redadas,"fue una operación con puño de hierro, donde entró el decomiso de todos los materiales de tatuar y la aplicación de una multa de 1.500 pesos". El joven tatuador detalla que se ha establecido también "la prohibición completa de esta actividad por la falta de licencia". En su caso, refiere que le "decomisaron hasta los espejos del local". Santos ve una contradicción en el accionar oficial. "Primero nos elogian y después nos censuran", dice, en referencia a la apertura –comentada en la prensa nacional– del estudio La Marca, que se especializa en el diseño y el arte corporal, especialmente a través del tatuaje.