LA HABANA.- Luego de levantarse al amanecer, tras una cola de dos horas bajo la lluvia, Alicia, 37 años, madre de un alumno de secundaria, pudo comprar el uniforme de su hijo para el nuevo curso escolar.
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“Este año cambiaron el método de repartir los uniformes. Antes se podía comprar en cualquier tienda del municipio designada para esos menesteres. Ahora hay una sola tienda por cada barrio. El Estado autoriza la compra de dos uniformes en séptimo grado, uno en octavo y ninguno en noveno. Es un dolor de cabeza conseguir las tallas”, expresa Alicia, mientras arregla el uniforme en una vieja máquina de coser Singer.
El precio oficial de un uniforme equivale a diez centavos de dólar. En la primaria, la blusa o camisa es blanca y la saya o shorts son rojo vino. En la secundaria, la blusa o camisa sigue siendo blanca, pero la saya o shorts son amarillo mostaza. Y en preuniversitario, los colores cambian: azul claro la blusa o camisa y azul oscuro la falda-short o el pantalón.