No detona, pero los estragos se hacen sentir entre los choferes de los almendrones (automóviles estadounidenses de la década del 50) que funcionan como taxis en la capital cubana.
Una 'bomba' en El Vedado
Un policía bautizado así por un juego prohibido, que ha convertido su trabajo en algo ilícito que le rinde buenos dividendos.
Así apodan a un policía que ha hecho de la extorsión una rutina. Cualquier infracción de tránsito desaparece en el instante con el pago de 20 cuc (alrededor de 25 dólares).
"El tipo no transa por menos. Imagínate, que vamos a hacer. Hay que cerrar los ojos y soltar la 'estilla' (dinero). Yo quisiera denunciarlo, pero no me atrevo. Como están las cosas, cabe la posibilidad que me enreden por difamación. Estoy seguro que es una componenda. Muchos jefes deben estar cogiendo su parte y harían todo lo posible por anular cualquier queja", dice un chofer que aseguró haberle pagado en dos ocasiones a "La Bomba".
- Temas
- corrupción
- Sexo