Los estados socialistas no son reconocidos por su administración hotelera y he escuchado y vivido una serie de historias de terror desde que me mudé a Cuba en 2014: alimentos incomibles, personal grosero, fugas de aguas residuales en las cocinas, puertas de cristal que se hacen añicos mientras los huéspedes se duchan.
Así que cuando la gigante hotelera estadounidense Starwood anunció un acuerdo para hacerse cargo del Hotel Quinta Avenida, administrado por el ejército cubano en la elegante sección de Miramar de La Habana, quedé intrigado. ¿Sería Starwood capaz de mejorar unas instalaciones que los huéspedes han hecho pedazos con críticas en internet por sus grillos, cucarachas y alfombras sucias?
Hay mucho en juego en la respuesta.